sábado, agosto 28, 2010

Gracias

Gracias a la vida por este suspiro que llena esta habitación,
por esta dulce esperanza que sonríe y deja una estela de confusa ilusión.
Se siente en el alma cobijo de un futuro casi logrado y conciliador,
aroma de sinceridad que evoca momentos interminables de avenencia auténtica.
Es escudriñado el corazón veraz que solamente espera un juicio supremo para el descanso de este andar.

Por Mónica Lowenberg
Agosto 2010
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