jueves, enero 15, 2015

REFLEXION

¿Qué es el arte? peor aún ¿qué es ser artista? caminando estos laberintos sin respuesta, dejo que el camino sea el conocimiento, la conversación. Probablemente no hay que entender nada. Lo mejor del arte es que no debe/quiere/puede/tiene que ser explicado, me quedo con un breve comentario y me sobran las descripciones pretenciosas. Me sobra el artista. Yo misma sobro en este ensayo.

Cada día soy menos artista de lo que creí el primer día que pensé en ello. Una vez lo fui, sin duda, cuando no era consciente de mi actividad. Cada día entiendo menos todo y últimamente mi ser anda familiarizándose con espacios, colores, formas, moldes, ordenadores divinos, movimientos,… Y es que las imágenes me hablan. Los colores, ¿quién creó los colores? ¿tienen forma los colores? Personalmente creo que hay colores que se caen al suelo de cansancio y otros que solo quieren llamar la atención, como si fueran los únicos en el mundo.

La creación es la única forma que encontré de liberación. Mi inspiración viene de diversas fuentes, hay días en que viene de los lugares más insospechados, tanto que me asustan. Y entonces, se abre un abanico de escaleras, de mundos babilónicos... si quieres bailar, bailamos. Si quieres juzgarme, te invito a cenar. El arte debería siempre recordarnos que la vida es más importante que el arte.

En todo caso mi intención es comunicar el sentir más sublime o la idea que se cae de embustera. Esto mejor lo decides tú, tú pones el adjetivo. Después de todo, yo sólo soy eso que estás pensando. ¿Quién me dio el derecho de escribir una filosofía artística de mí? Y a ti ¿quién te dio el privilegio de tener el tiempo de leerla? ¿Tú sabes? Porque yo si. El mismo tiempo que tienes lo tengo yo en este espacio de locura filosofal.
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